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El boulder-beach

    A muchos escaladores la playa no les gusta nada.  El pasar unos días de relax en un sitio más bien plano les motiva poco. Da la sensación que unas vacaciones sin escalada están como "desperdiciadas", como que si uno no escala cuando más tiempo libre tiene,  pues... ¿entonces cuando va a escalar?. Precisamente, para solucionar este inconveniente de no escalar cuando uno va de vacaciones a la playa, se inventó el boulder-beach, que permite muy bien desconectar de la rutina habitual de trabajo y escaladaEl boulder-beach, como su propio nombre indica, es una combinación de boulder y beach, ideal para solventar los días más calurosos del verano. No se debe confundir nunca con el psicobloc, pues de psico no tiene nada...y de bloc más bien poco. Se trata de una actividad principalmente lúdica que se realiza, por ejemplo, antes de tomar unas cervezas con unas sardinas a la plancha...aunque también puede realizarse justo después, pues el desgaste físico es mínimo, o por lo menos ésta es la principal pretensión que se persigue cuando se practica esta vieja disciplina.

  Cualquier escalador, con más o menos afición, cuando pasee por la playa y vea unas piedras se acercará a tocarlas...entonces, si en ese momento se coge a dos agarres y levanta los dos pies del suelo...¡ya está practicando boulder-beach!. La Península Ibérica tiene casi 4000 kilómetros de costa con extensos arenales, pero también con  acantilados y multitud de formaciones rocosas. No todos los lugares son adecuados para la práctica. Lo ideal es que haya poblaciones pintorescas próximas con alojamientos hoteleros, restaurantes, bares y chiringuitos de playa (esto último es prácticamente indispensable)...y también poca gente (esto último es prácticamente imposible) para no hacer mucho el "ridículo". La gran ventaja de esta modalidad es que no hace falta nada de material. Con la gorra y las gafas puede ser suficiente (siempre que el nudismo no esté mal visto en la playa donde  se vaya a practicar...una simple cuestión de respeto al prójimo) aunque si se prefiere se puede llevar un bañador y unas chancletas que cojan el talón. Magnesio y gatos, pues también se puede, pero así a lo mejor uno puede pensar que ha ido a escalar,  y eso tampoco conviene. Y es que la otra gran ventaja a tener en cuenta es que con 10 minutos de práctica cada tres días, a lo largo de unas vacaciones de una semana ó 10 días, por ejemplo, resulta más que suficiente, pues  no se ha ido uno de vacaciones a la playa para joderse la piel y acostarse reventao.




Boulder-beach
 en estado puro
Ya en los 80 la afición por esta disciplina era una realidad

Si consigues fotos paisajísticas como ésta,
habrás amortizado bien la jornada (son unos
5 minutos de actividad y dos bloqueos de 4)

Lo primordial en unas vacaciones es el relax,
para eslomarse hay tiempo durante todo el

año. Currar y escalar te dejarán bien jodido...
ya lo sabes tú mejor que nadie.


Aún con todo, hay que andar con pies de plomo, pues cuando se hace el gilipollas es muy habitual hacerse mal. Muchas veces vas descalzo mirando posibles agarres y no prestas atención al caminar (ya te estás jugando los dedos... los de los pies, claro). Si llevas chancletas suelen resbalar,  y muchas de las piedras a las que te cojas pueden ser poco adecuadas para escalar (arenas, cantos como cuchillos en las proximidades del agua, algún mejillón...). Incluso te las puedes tirar a la jeta, las piedras...digo, mucho más fácilmente que cuando escalas en terrenos descompuestos, pues sólo pretendías levantar los dos pies del suelo y no has prestado mucha atención a la calidad de los agarres.

En la mochila con llevar la toalla,
unas birrillas y algún saquete de 
patatas fritas, va que arde

...hacían falta guantes
No es oro todo lo que reluce...




Lo más bonito del boulder-beach es que se puede practicar muy bien en familia (con la parienta, los nenes, el cuñao, los abuelos, la suegra..) y además se pasa poca sed y hambre, que es lo que más se suele pasar cuando uno se va a escalar de verdad. También se disfruta de paisajes inigualables y de una naturaleza tan salvaje como en la montaña, aunque muchas veces contaminados por la especulación inmobiliaria y la masificación, pero vamos, esto igual puede suceder en las montañas.






Algunas veces la cosa se pone impracticable

Ojo al caminar por las piedras!
Las salidas del agua suelen ser más
 difíciles de lo que aparentan...
cuando sacas el culo del agua,
de repente pesa un huevo




    Otro aspecto muy a tener en cuenta es el sol. Y es que el escalador suele tener fobia al sol. Siempre está huyendo del sol. Incluso en los más crudos inviernos, cuando escalar a la sombra suele ser impracticable, el escalador nunca está contento con el sol...que si se hace sombra en la pared y no se ven bien los agarres, que si la luminosidad excesiva oculta y distorsiona los relieves, en fin, que el sol para el escalador suele ser una mierda. En el boulder-beach no. En el boulder-beach el sol es casi imprescindible, lo cual es una ventaja más, pues pasearse mirando guijarros haciendo algún pasaje de IV ó V (siempre sin pisar el suelo, se entiende) es una manera excelente de broncearse un poco y de disfrutar de tus vacaciones.

Ante todo sin prisas, ya sabes que con
10 minutos es suficiente
Los dos pies en el aire...
indispensable también
La sombrilla, elemento indispensable








 Pues eso, que un poco de playa nunca va mal y te cambia el chip. No os empecinéis en la búsqueda de zonas de escalada para el verano...yo este puente me voy a la playa.

1 comentario:

  1. Inconfundible Mónsul y Mallorca. ¿Me equivoco?
    Saludos y felicidades por el diario-e.

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