: Retroroc: De cuando los frikis tuvieron que hacerse deportistas

De cuando los frikis tuvieron que hacerse deportistas

frikis calentando en shiko dachi
 (reminiscencias del karate)
   En la segunda mitad de los años 80 los escaladores que habían optado por la escalada libre por encima de todo, o sea, los frikis, pasaron por una época de experimentación y cambios. Si en un principio un buen friki debía de ser más bien hippy (o por lo menos aparentarlo con su aspecto) y llevar una vida lo más bohemia posible, con la llegada de la deportiva las cosas empezaron a cambiar. Lo de dormir por los suelos en una colchoneta de un centímetro de espesor (el neopreno que se decía) resultaba del todo inviable. Uno no podía rendir al máximo después de pasar la noche clavándose piedrecillas en los riñones y asomando la nariz por el agüjero del saco. Por otra parte, el entrenamiento específico comenzó a plantearse entre los más innovadores.


retrotabla de Salvador (1985)
la poutre...la revolución
Como por aquellos años lo de los paneles y las tablas multipresa de resina no se había inventado, lo más específico era hacer dominadas en una barra. La "mitología" de la época atribuía la realización de 1000 tracciones diarias a los "Patricios" (los franceses Patrick Edlinger y Patrick Berhault) y algunos decían entonces que eso no valía para nada (como no va a valer para nada...si es cierto que las hacían...digo yo ahora). Los más creativos comenzaron a construirse tablas de madera para colgar encima del marco de la puerta, tablas  con tacos, listones y agüjeros en los que uno podía jugarse los tendones tranquilamente en su casa y luego ir a escalar con siete dedos forrados de esparadrapo, que resultaba bastante deportivo.
friki en metamorfosis
Pero lo más revolucionario en aquellos años fueron las dietas. Las dietas tenían la doble misión de adelgazar y nutrirse sanamente. Los frikis, que ahora iban a ser deportistas, comezaron a desayunar engrudos de cereales con yogur, o avena cruda con leche, endulzando siempre con miel o azúcar moreno, pues los refinados no molaban nada.  El arroz, la pasta y el pan,  todos integrales, se condimentaban con abundante levadura de cerveza y tamari (salsa de soja) dando como resultado unos forrajes de lo más nutritivos con un exquisito sabor...a levadura y a tamari, lógicamente. La cuestión era quedarse seco como un palo... y sobre todo no comer pasas... que cristalizaban el músculo. También había que tener cuidado con la compatibilidad de los principios activos de los nutrientes. Mezclar proteínas con hidratos (ej: carne con patatas o garbanzos con arroz) hacía dudar...eso si comías carne, que la moda del vegetarianismo también estaba muy extendida (vegetarianos los había de muchos tipos, aunque el más habitual era el ovo-lacteo-vegetariano, pasando por los que también comían  pescado y  hasta los que se daban alguna licencia con el jamón).


la camioneta: el confort definitivo
frikis...frikis
Camino al confort

piada francesa  

Una vez que el friki estaba encaminado hacia el deporte surgió un pequeño problema: no había vías deportivas.  Los nuevos deportistas de aquí tendrían que viajar, principalmente a Francia, para empezar a tantear el séptimo grado (dificultad que los frikis ya habían rozado con algún VI+ o VII- mal cotado) y para aprender a cotar las vías con la graduación francesa. Entonces los locales trasladaron el aprendizaje a sus escuelas y comenzaron a equipar con nueva mentalidad y materiales fiables. Por poner un ejemplo, en 1987, en Aragón las vías de 7a se podían contar con los dedos de una mano, también había un par de 7b y un sólo 7c, sin ningún otro grado intermedio. Entonces los 6a, 6b y 6c procedían de reconvertir los V y VI existentes o de forzar vías clásicas.  Las primeras cotaciones francesas se pudieron ver en el libro de piadas del antiguo Refugio de Riglos a finales del 83, pero hasta el 85 no se utilizaría este sistema de cotación de forma unánime y definitiva. Hasta entonces se utilizaba la graduación U.I.A.A ampliada, aunque en realidad  se podría decir que en España era la "U.I.A.A comprimida", pues algunos de aquellos V+, VI- y VI, actualmente están cotados entre 6b y 7a, por lo que si se hubiera utilizado correctamente el sistema U.I.A.A, aquellas vías deberían haber estado entonces graduadas entre VII- y VIII.

técnica obsoleta
locales
nueva técnica: surplombs en libre
 
Chinatown: "Asunto exterior"
una revolucionaria vía de
1983 forzada en el 86
(de A0+ a 6c+)
Vía de Bajada (1965)
de Ae, a 6c en el 87
Jean François, 
deportista pionero
Foz de Escalete
(hippy en reconversión)



Mosnen, 7b+ (1988) en la Foz de Escalete,
fue una de las primeras vías que obligó
 a los frikis a convertirse en deportistas
En la actualidad algunas de aquellas primeras vías equipadas con mentalidad deportiva están consideradas como infra-graduadas, pero se debe tener en cuenta que aquellas cotaciones se referenciaban exclusivamente en vías escaladas en Francia, en donde inventaron, evidentemente, la cotación francesa que se empezaba a utilizar aquí en España. Quizás habría que tener en cuenta que probablemente, en la actualidad, hay más vías sobre graduadas de lo que se piensa, pues una costumbre muy extendida es referenciarse en vías que a lo mejor son fáciles en su grado. Está claro que aquellas primeras vías de dificultad suelen ser recorridos de placa que requieren una técnica difícil de entrenar en los actuales rocódromos, pero no por ello se debe pensar que las cotaciones son bajas. Por otra parte, la tendencia del equipamiento en aquellos tiempos se basaba sobre todo en la fiabilidad de los anclajes, pero también  pretendía una cierta exigencia al escalador obligando algunas secuencias críticas deliberadamente. La posibilidad de una caída entre dos seguros cuando se está agarrado a pequeñas regletas con pies malos suele "intimidar" a los menos intrépidos, pero la satisfación de conseguir culminar una escalada obligada se multiplica. Ahora resurge con fuerza el eterno debate de los agarres manipulados (para otro día), pero parece que el número de anclajes y su distribución es un asunto menor que no influye en la calidad y dificultad de las rutas (muy discutible).
Escalar vías difíciles de hace 20 años o más no suele gustar mucho, pero la realidad es que muchas de aquellas vías pueden ofrecer una importante fuente de inspiración para las nuevas generaciones.  Los equipadores de entonces no estaban locos (bueno, algunos sí, exactamente igual que ahora) y personalmente creo que dedicaban algo más de tiempo a estudiar la ubicación de los seguros. Quizás esta mayor dedicación venía de la facilidad de taladrar a máquina, pues muchos de los equipadores de entonces conocían más que de sobra las penurias de taladrar a mano. El tiempo de martillar podía emplearse en pensar y decidir. Parece que algunos equipadores de ahora prefieren utilizar el tiempo de pensar y decidir en taladrar más y preparar más nuevas rutas, dejándo de este modo algunas de sus vías con errores. Una práctica muy habitual para corregir estos errores es la colocación de cintas fijas con maillon en sitios en los que en principio no hay necesidad de ello, en lugar de rectificar los anclajes mal ubicados (si hubieran tenido que dar más de 200 martillazos para colocar una mierda de spit o de buril casi seguro que se lo habrían pensado dos veces).

El Cafre 7b+ 
(Vadiello 1988)




Los Abstinentes 8a+ 
(Escalete 1990)
  fue el 1er.
 octavo aragonés
Gulimión, otro técnico 7b
 de la Foz (1988)
solo en Eclipse 6b (Jaraba) (85)





putty power
Pero con la nueva mentalidad surgió otro nuevo problema: las lesiones. Las lesiones, principalmente en los dedos, obligaron a tomar medidas de precaución. Una de estas medidas era el uso del manigum y del putty power para antes y, sobre todo, para después de escalar. Pero lamentablemente, para mí, llegué tarde al uso de estas medidas. Yo me lesioné severamente un dedo de la mano. A lo primero, sin putty power ni ostias, uno se agarraba a los cantos de los sietes sin mucha costumbre de coger agarres de pasos de siete. Allá por finales del 86, en la tercera reunión de la vía Relax en el Estrecho de Mijares (Montanejos), decidí bajar a repetir el largo en top rope. Había fallado por poco y quise darme el gusto de intentar encadenarlo. En el dedo corazón de la mano izquierda ya notaba una pequeña molestia, pero continué escalando y encadené el largo. Cuando llegué de nuevo a la reunión el dedo tenía vida propia, vamos, se movía hacia arriba y hacia abajo sólo, sin intervención de mi pensamiento y bajo tremendos calambres. El cuarto y último largo tuve que escalarlo medio arrastras cogiendo la cuerda que tensaba a tope mi colega como buenamente pude.

     Después de aquello pasaron siete largos meses en los que no pude escalar ni un sólo día...ni escalar, ni secarme fuertemente el pelo con una toalla...ni tan siquiera hacer la presión adecuada para el uso del papel higiénico. O sea, me había jodido bien jodido. Como por aquel entonces se pensaba que el médico sólo te te iba a dar voltarén y la baja laboral (con suerte) decidí probar con métodos de curación alternativos. Durante veinte noches me puse una cataplasma de harina, vino caliente, un higo seco y alcanfor (una pastilla de naftalina, de esas para que no se apolille la ropa en los armarios), todo bien amasado y untado en un trapo en el que luego envolvía el dedo durante ocho horas. A la mañana siguiente salía el dedo hecho un higo, pero blando, no como el de la cataplasma, pero hasta la noche diecisiete no me percaté de que aquello no iba muy bien (tenía cierta fe en el iridiólogo que me recomendó mi buen amigo Mono, y que me sopló tres mil cucas de las de entonces después de mirarme el iris y recetarme aquel mágico emplaste). Como el dedo no iba a mejor y ya había pasado bastante tiempo, decidí acudir al Petriquillo.

por no prevenir
manigum
El Petriquillo era un curandero de Tolosa que pasaba consulta en una vieja tasca. Yo no lo conocía, pero me fui decidido para Tolosa con mi catorce treinta y mi chica, eso sí, bien recomendado por otro amigo. Cuando localicé el bar me dieron ganas de huir, pero no había ido hasta allí para acojonarme como una rata....tenía que decirle a un tío enorme con boina que estaba detrás de la barra que me dolía un dedo... que a ver si me lo podía curar. Petriquillo me invitó a pasar a una trastienda con una cortina al lado de la barra. Allí  había una mesa con sillas y me dijo que me sentara y que le dijera que dedo me dolía. Tembloroso, ahora sí, como una rata, extendí el dedo sobre la mesa esperando recibir una violenta manipulación y oir un fuerte crujido. Ya veía a Petriquillo diciendo: -"¡Yastá curao el dedo!", pero no, tampoco tocó el dedo. Sólo lo miró y dijo: -"Ties que frotarte el dedo con medio limón tres veces al día durante un mes." Luego me pidió la voluntad y yo, muy contento por lo fácil que había sido, le largué otras mil cucas y me fui a comprar limones. Ni que decir tiene que después de una semana frotando el dedo me desanimé un poco, aunque en realidad hubiera sido fácil aguantar el mes pautado (después de lo de la cataplasma de higo lo de frotar con el limón resultaba hasta agradable).

     Al final, y tras otro intento con una especie de fisio en un gimnasio (también recomendado) haciendo pesas con el dedo y una pesa de un kilo, conseguí tener tales dolores que tuve que acudir casi de urgencia a la Seguridad Social, donde con unos baños de parafina caliente y 10 sesiones de laser pude volver a escalar.

15 comentarios:

  1. buenísimo el post, lo que me habré reido

    nosotros para las lesiones causadas por las tracciones de monoyema en la tabla Coraje de Amadablan (10.000 pelas, regletas afiladas a cuchillo) usábamos los emplastes de arcilla verde, con el mismo resultado que los tuyos, jeje

    las lesiones testiculares causadas por las mallas tres tallas menos tenía peor remedio...

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  2. Gracias por compartir esas fotos y esas vivencias de, para mí, la época más bonita e intensa de la historia de la escalada y que de veras envidio no haber podido vivir en carne propia...
    Un saludo

    mikel 8a

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  3. uuuffff!!! bueno bueno de lo mejor. Gracias por ofrecerlo.

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  4. ..tremendo...si es que no teniamos ni idea de nada. Ni los médicos tampoco. A mi me infiltraron un dedo en el que probablemente tenía una polea rota. No sé como sobrevivimos a aquellos años. A base de mucho fanatismo supongo. Me he reido bastante...saludos

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  5. Como siempre lo has bordaó. Casi me meo con lo de la presión adecuada para el uso adecuado del papel higiénico.
    Un saludode un fiel seguidor
    Dani MG

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  6. Pedazo reportaje, fotos inéditas incluídas. Que cojonera, ahora todos amariconados......si no hay cintas puestas, ni probamos las vías, sinó tenemos entrenador, parece que los demás están más fuertes. Vosotros fuisteis parte de la evalución de la deportiva, de esa que ahora nos aprovechamos todos, eso sí, sin sufrimiento.Gracias Set.

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  7. Me alegro de que os haya gustado y os hayáis reído. Gracias por decirlo y saludetes a todos.

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  8. Qué bueno, macho. Hacía tiempo que no me reía tanto... de mí mismo. Salvo lo de ser vegetariano y lo del iridiólogo, las demás suertes las he vivido paso por paso. Te enlazo, pero ya: a los 45 seguimos siendo igual de animales que en los ochenta, pero con más delito, solo que ahora no reímos (escribo esto con los seis dedos que no tengo vendados...)

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  9. muy muy bueno (non parlo spagnolo, ma un po' capisco)

    ;-)

    http://www.livellozero.net/?news=cosa-vuol-dire-old-school

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  10. Hola javier:
    Solo leer tus post, y subo medio grado cuando encuentro a alguien con quien ir a escalar (por cierto, creo que seria buena idea para otros de tus post), me encanta tu narrativa, me he reido tanto, que mi moza, ha venido a ver si me habia dado algun tipo de mal, de esos raros, que nos afectan a los que hemos vivido esos tiempos...ja,ja,ja
    Tio sigue haciendonos reir de esa manera...
    Un saludo, nos vemos debajo de un porron de cerveza en cualquier lugar despues de unas buenas vias, en cualquier lugar.

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  11. Buenísimo, Gracias por compartirlo!

    Jabier

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  13. Genial! No estoy,ni lo estaba entonces en el negocio del friki (ando por los 50), pero he revivido, con intensidad intensa, lo mismito que relatas (con gracia i lucidez) en el mundillo del esquí de travesía.Habrá que suponer que éramos jóvenes... o algo así.
    Es la primera vez que entro en tu blog, pero ha sido memorable. Gracias por las buenas vibraciones y el soplo de buen humor.

    Salud.

    Panxatrepadora

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  14. Un buen relato. Ayuda a recordar lo bien que lo pasamos. Hoy algo más viejos hacemos más grado pero creo que escalamos algo menos.
    Muchas gracias, sigue así.
    Un fuerte abrazo.

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